El pasado día 31, sábado, nuestros buenos amigos Agustín Melero y su esposa Ana, con la colaboración de algunos otros miembros de la comunidad, prepararon una enorme y exquisita paella para cerca de 60 personas. Se trata de la ya tradicional comida en la que se dan cita los colaboradores en la Lumbre de san Antón y otros que no han querido perderse tan buen manjar y una nueva fiesta fraternal. Porque de eso se trata: de compartir un buen momento fraterno a propósito de la pasada Lumbre Solidaria. Es una cita que queremos mantener cada año a la que deben sumarse otros muchos miembros de la comunidad que con sus donativos o aportaciones en especie colaboran con tan importante causa: ayudar a los misioneros que son o están ligados a nuestra comunidad parroquial.





